Friday, April 27, 2007

Mmmnnno.

Debería estudiar, y no quiero. Debería tocar un rato, y no quiero. Podría leer, y no quiero. Hacer la tarea, tampoco. Limpiar el jardín (Gómez "ensucia" mucho), mmno. La pileta, menos.
Podría, ya que estamos, ordenar mi cuarto, pero no tengo ganas. Retomar el gimnasio... ja!
Conseguir monedas para viajar, mejor después.

Monday, April 23, 2007

Hoy

Y así termina mi cumpleaños.

Fue feliz, nomás.

Thursday, February 15, 2007

Repetición

Ésto lo escribí un día en un livin-rum en el que nos juntamos algunos pocos por muy poco tiempo. Pero me dieron ganas de ponerlo aca también. Saludos!



La vida en los sesentas.



El dolor de espalda empezó más o menos cuando terminó la música.

Volvió, mejor dicho. Como siempre. Siempre vuelve, y más normalmente en éste tipo de situaciones. Parado, ahí en el medio, con la mochila a cuestas. 10 kg, por lo menos, sobre mis hombors, y el dolor de espalda que siempre vuelve. Llovió, paró, y volvió a llover, no?

Muchas cosas de qué quejarme, a esa altura. El balanceo, que hacía que mi pierna de apoyo cambie constantemente, en una muscularmente fatigosa e interminable, casi circular, cadena, de dos eslabones nomás. El calor. Claro, el calor. Insporotable, esté o no del lado en el que el sol pega fuerte. Sí, el calor, que persigue en forma de transpiración. El calor, cómo olvidarme, si son casi las 2 de la mañana, y acá sigue, como único compañero. Y la gente alrededor, que lo acrecentaba.

Y, claro, yo parado ahí, en el medio de lo que por esa hora y media de mediodía primaveral tirando a verano es la vida. Como en ella, no hay escapatoria, hasta que el viaje termine. Transitar el camino, y ver qué nos espera cuando llegamos. O el tema es lo que pasa DURANTE el camino?

No sé si importa, en definitiva; la mochila pesa y molesta, no se adecúa a la forma de mi espalda. Molesta a los demás también, seguro. Debería seguir importándome eso? Seguro que sí. Sí, si es lo que yo quiero ser, si es algo que teóricamente me representa como persona. Pero es difícil ser bueno y que no lo tomen por pelotudo. Bah, que me tomen por peolotudo no me importa. Lo que molesta es cuando me pelotudean. Sí, abusan sabiendo que alguien como yo no reaccionaría mal. Mal? Bueno, sí, digamos que mal. Yo estoy en contra de la violencia, y reaccionar violentamente es de manera segura reaccionar mal. Si yo doy la mano, cuándo es que tengo que sacarla para que no

me agarren del codo? Ya me duele un poco el codo de todo lo que me tironearon. Porque, según yo, por lo menos, no extender la mano estaría mal. Además, es muy cierto que hay muchos otros que van extendendiendo manos por el mundo, y por lo menos ellos se lo merecen. Creo, no?.

Volviendo a tema, ahí estaba yo, y el viejo al que le dejé el asiento apenas llegamos a Las Heras todavía no se levantó, para que yo pueda descansar un rato. Tenía una esperanza casi tonta de que eso pase. Pasó? Sí, pasó, creo que ya cerca de Paraná. Pero para ese entonces la odiosa esa ya casi me había desterrado de en frente de él, así que cuando el viejo se levantó para tocar el timbre, ella se apuró para interponerse entre mí y el asiento que por tan pocos segundos estuvo libre. La odié. Bah, no sería tan arriesgado decir que la odio, como ideal. No pregunta, no preguntan, y se sientan. Total, que importa? Ella, habiéndose subido 2 o 3 paradas antes, ya había conseguido ese privilegiado lugar en frente del anciano que para entonces ya había abierto los ojos y miraba alrededor, fijándose dónde era que estábamos. En su caso yo hubiera preguntado alrededor, especialmente tan poco tiempo después de subirme.

Claro, pero ya se me va yendo de las manos ésto. Yo sólo quería contar que ahí adentro hacía mucho calor, casi tanto como hace acá adentro, o afuera, dependiendo qué tomamos como adentro o afuera. Porque, queramos o no (y yo no), estamos adentro. Adentro, y adentro es donde uno transita, hasta encontrarse lo que viene después, y en una de esas cambiarse de carril.

No sé, creo que el calor no me dejaba pensar. 

Sunday, January 07, 2007

Efímero

Por primera vez en mi vida estoy siendo testigo de lo que realmente es la evolución de una
persona, paso por paso, desde el nacimiento. Dos personas, en realidad. Uf, muy impresionante, mucho más de lo que esperaba. Bah, en realidad no esperaba nada, no sabía que esperar. En una de esas hasta me imaginaba algo así. Es inrecíble como de un día para el otro pasan de ser casi un feto a algo ya muy diferente, con muchísima más capacidad, y más cerca de lo que es un ser humano.
Desde el momento en el que nacen, ya desde el primer día, cómo viven dependiendo de su instinto, cómo apuntan hacia la mamá, hacia su teta alimentadora, hacia ese cuidado que de alguna manera ya saben que van a tener siempre. Siempre que se pueda, al menos. 
Pero de repente pasan de eso, al principio de la conciencia. Ya no sólo comen y duermen, sino que también abren los ojos, miran, rien, juegan, interactuan, tocan, muerden y prueban. Intentan, sobre todo. Siempre esta eso, la intención. Pasa también un tiempo entre que se ponen en posición y amagan, hasta que finalmente empiezan a gatear. Todo un esfuerzo, y por eso todo un logro. Y todo, todo eso pasa en cuestión de segundos. No imagino el día en que me despierte 
y Olivia ya sea una mujer, y me percate de eso aunque haya estado observando (cuánto pude, claro, por las distancias) la transformación día a día entre bebe y persona.
Tampoco puedo imaginar, si a mí me impacta así, cómo es que lo viven los padres. No creo que funcione muy distinto. De un instante al otro, ese hijo que nació siendo tan frágil y dependiente, ya es púber, e independiente, aunque probablemente sólo ellos (los padres) puedan seguir entendiendo que siguen siendo igual de frágiles. Aunque ya para entonces se alejan en vez de buscarlos, o los buscan alejándose. Pero no importa igual, porque eso también ya pasó, y lo que vino después lo mismo.
A ésta edad no creo entender mucho de la vida. Pero creo que hay que tener en cuenta siempre que todo se va a ir antes que nos demos cuenta, y si uno no aprovecha y lo aprecia o usa o lo que sea en el momento adecuado, en ese instante, se pierde. Y probablemente venga mucho más después de eso, pero nada se reemplaza. No?
Y no me vengan con carpe diem, que nada que ver.
Ja.

Sunday, November 26, 2006

Domingo..

Hmmm... hoy me siento un poco así, creo



Y tal vez también con un poco de

Tuesday, November 14, 2006

Pequeño holocausto

Al abrir la cortina, primero pasé la pierna derecha. Cuidando 
meticulosamente de no resbalarme, claro. Y en eso, agudizo la vista y lo veo. Ahí estaba, en el techo, como mirándome. 
Parecía querer saber cuál iba a ser mi reacción al verlo. "Maldito!", pensé. Pero empeoró la situación cuando 
me di cuenta de que no estaba sólo. A su lado había otro. Claro, nunca vienen de a uno. Permanecí inmóvil, observando y tratando de darme cuenta de qué es
lo que se debía hacer en una situación como esa. Atiné a pasar la otra pierna,
pero entonces veo un tercero. Y empecé a desesperar. Miles de pensamientos
pasaban, como torrentes, y de a poco fue apareciendo el temor. Comprendí entonces que eran muchos. Muchísimos; yo estaba 
en total desventaja, y enfrentarme a ellos mano a mano podía resultar desastrozo. Estaba completamente rodeado,
los había en el techo, en las paredes, sobre el marco de la ventana, en el espejo. Y me observaban. Haga lo que haga, estaban ahí, como esperando. 
Analizando, calculando, y totalmente detenidos. Por la distancia, no llegaba a ver sus ojos, pero lo sabía. No cabía otra posibilidad. 
Por algo era que estaban ahí. Me pregunté desde cuándo era que había 
comenzado todo eso y yo no me había dado cuenta. No
importaba, en definitiva. La cuestión era que en ese momento yo 
sabía qué estaba pasando, y, también, que algo era necesario hacer. Ahora, qué? Sabía que si me abalanzaba contra uno, los 
demás no tardarían en atacar. Era algo seguro, lo harían sin siquiera pensar. Y sin la más mínima piedad, claro. 
Y, como una ráfaga, me decidí: casi de un salto, salí, me vestí 
como pude, abrí la puerta, y la cerré apenas hube cruzado. 
En principio, ya estaba afuera, pero ellos seguían ahí, y no pude soportarlo.
Corrí al otro baño, tomé el Raid, y volví, a lo Terminator,
arma en mano. El trabajo fue rápdio, aunque no por eso menos sucio, y cuando terminé de envenenar el aire, volví a encerrarlos adentro. 

Después de unos minutos regresé, como lo hace todo quien mata, a la escena.
Efectivamente, estaban todos muertos. Ni uno había podido sobrevivir mi ataque, mi ira, o mi miedo. 




Basado en hechos reales, y escrito al ritmo de Amnesiac, Radiohead.

Thursday, November 09, 2006

Olivia

Y de repente soy tío! Y no lo puedo creer!!
Olivia, hija de mi hermano mayor, Sacha, nació hoy a las 5 de la tarde en 
Salta. Qué locura! Una divina rubia de ojos azules, parece. Quiero ver fotos ya!

No sé, no entiendo nada. En teoría, mi hermano acaba de tener una hija. Pero... mi hermano acaba de tener una hija!

Una hija!!

Quiero ir a verlos a Salta ya, pero tengo finales y no sé qué hacer!!
Igual no importa porque... mi hermano acaba de tener una hija!! Una beba!
Y soy tío!!

Que sé yo, sólo quería compartir mi emoción con uds, sin estar seguro ni de a quiénes tomo por "uds". Tal vez le escriba una canción.
Y ahora me voy a esparcir mi felicidad por los prados.

Saludos!!


Tío Guido.